Somos los adultos y sólo los adultos somos los que podemos retomar el sentido de la navidad en la vida cotidiana.No podrá el párroco, ni el pastor ni el sacerdote; no será suficiente la influencia del maestro, del educador o del entrenador, el único canal de comunicación real que podría permitir a nuestros hijos entender el significado de la navidad, y hacerles participe de la magia que a nosotros nos dejaron nuestros propios padres, el único canal disponible con algunos puntos de credibilidad es EL EJEMPLO paterno.
Por eso, "diciembre me gustó pa´que te vayas", ¿Qué tal que le decimos frente al espejo esa frase a nuestra apatía?, ¿Qué tal que nos despedimos de algún rencor en especial?, ¿Qué tal que le decimos a la envidia, al mal humor, a la vanidad, al orgullo "diciembre me gusto para que te vayas de mi vida"?
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